domingo, 23 de noviembre de 2014

Finde en familia

Este finde ha sido completo!
El sábado con la familia de la mami para conocer a su nuevo primito y el domingo con la familia del papi para conocer a su nueva primita.
La familia crece... :)

Hablando de otras cosas, la papilla de frutas está costando... Probaremos con la red a ver qué tal. 




viernes, 21 de noviembre de 2014

Preludio del gateo

Marcamos un hito peque!
Ayer mientras le ponía el pijama en la cama, antes de que acabara de ponérselo, como sieeeempre se dio la vuelta con total ligereza y se puso boca abajo, le encanta estar así! :)
Pues la novedad vino cuando se puso totalmente a cuatro patas, con el tronco completamente separado de la cama y empezó a tirar el culete hacia adelante y hacia atrás deprisa, varias veces.
Bueno... Se partía de la risa!!! Qué gracia por favor... Si es que me lo comería... A besos!!!
Dentro de nada a gatear! 


domingo, 16 de noviembre de 2014

Otra vez malito!

Apenas salimos de una... y ya estamos metidos en otra!
Otra vez está malito, y ya van tres veces desde que empezó la guardería hace ya poco más de un mes. ¿Casualidad?

Recapitulemos:
- 6 de octubre: El primer día que empieza la guarde. Pasó la noche anterior llorando, con moquetes y un poco de fiebre. Fue la primera vez que le dimos apiretal. Esto se veía venir... Sin embargo parece que pasa la semana bien.
- 17 de octubre: Aparece la gastroenteritis. Una semana y pico después conseguimos controlarla, al fin!
- 2 de noviembre: Hacemos una escapadita al campo y ahí notamos al peque pachuchete. En casa le controlamos la temperatura y tenía fiebre. Se pasa toda esa semana en casa con mis padres cuidándole. El día 4 tenía la revisión de los 6 meses y la pediatra le dice que tiene la garganta irritada, nos da antibiótico ¿? que no le damos. Dejó de tener fiebre pero siguió con un montón de moquetes.
- 13 de noviembre: Vaya nochecita... Lo llevo a la habitación para dormir y de repente empieza a llorar... ese lloro que es casi chillido, uy... ahí ya noto que le pasa algo. Al poco rato consigo que se duerma pero se despertó y vomitó... Todo el biberón de la noche lo tiró en 4-5 veces. Al día siguiente otra vez vomitando, no tolera la leche. La pediatra le ve un oído pachucho. Le damos antibiótico, esta vez sí... Tiene fiebre. Nos receta: antibiótico, motilium (para parar los vómitos) y suero oral. Hoy parece que anda algo mejor...

Esta semana también ha coincidido con la introducción de la alimentación complementaria, la leche de continuación, el cambio de cereales sin gluten a con gluten... si es que puede ser eso o cualquier otra cosa...

Aparte me parecía interesante poner en un calendario las veces que ha estado malito desde que empezó la guardería:


Es para pensárselo...

martes, 11 de noviembre de 2014

La larga lucha y la breve historia de nuestra lactancia

Así es, la lucha fue larga y nuestra lactancia... corta, muy a mi pesar.

Siempre lamentaré no haber podido darle este regalo y que es su derecho, a mi hijo.

Necesito contar mi experiencia, porque es triste, me sigue entristeciendo muchísimo y no puedo evitarlo, tal vez si lo escribo... ¿aliviará un poco?...

Todo comenzó en el hospital. A la hora de nacer David, la naturaleza que es muy sabia guió al pequeño hacia uno de mis pechos, el instinto hizo que abriera la boca perfectamente, pero se encontró con un pecho plano, sin pezón prácticamente... ya podía estimularlo que eso no salía hacia fuera, y... no mamó.
Pensaba que podría conseguirlo en la habitación pero nada más lejos.
Entonces vino la enfermera con las pezoneras, benditas en aquel momento, empezó a mamar y me quedé tranquila, feliz.

La primera noche en casa vino el desastre, no paraba de llorar, llorar y llorar y llorar... Y yo, con él. M.A. fue a por el primer bote de leche de fórmula y a por el biberón calma de medela.
Mientras, David no paraba de llorar, tenía muchísima hambre, intentaba calmarlo, cantándole y poco a poco se tranquilizó. Las pezoneras ni las quería.
Cuando vino M.A. se me partió el alma al hacerle el biberón, literalmente se me rompió en mil pedazos.

Los días pasaban y yo seguía con las pezoneras, biberón, pezoneras, biberón... Fuimos al taller de lactancia del centro de salud para que me aconsejaran pero lo único que me dijeron fue... "paciencia, ya te las quitarás, no hay prisa", me enseñaron un par de posturas y nada más, pero al parecer, el uso de las pezoneras era algo común, normal... no me lo esperaba, pero no le di mayor importancia en ese momento.

Pensaba que todo iba normal, hasta que llegó la primera revisión en el pediatra y la primera decepción: había perdido peso. Pensé que era debido al calostro, y que era normal que al principio perdiera algo.
La siguiente revisión me desbarató, había perdido lo máximo que podía perder y ya era inadmisible. Había que darle biberón, 6 tomas al día de 30/60 ml.
Recuerdo que mis padres no vinieron a la revisión pero cuando los vi por la calle me asaltó una pena terrible, me sentí derrotada, culpable.

Mientras yo seguía yendo a los talleres de lactancia del centro de salud y de la guardería. Fueron algunos días muy muy intensos. Peleaba entre cada revisión para que David se cogiera tranquilo a la pezonera pero era imposible. Nunca hacía una toma tranquila, la pezonera se me escurría, la leche se salía, un suplicio...
Los únicos días que estuvo tranquilo fueron tal vez las horas que pasaba en el taller de crianza de la guarde. Allí mamaba bastante, aunque tenía que despertarlo cada poquito y animarle, al menos no lloraba tanto y pensaba que algo sacaría.
Pero en cada revisión del pediatra me llevaba otra decepción.
El día que menos perdió fueron 10 gramos, y eso que había pasado 3 días desde la última revisión y aun tomando varios biberones, pero me esforcé TANTO... y el ver que había perdido peso... me superó, perdí totalmente la esperanza.

Hasta que encontré una pequeña luz en el camino.
Estaba apuntada a la web de facebook del taller de lactancia del centro de salud y al parecer una asesora estaba buscando ser la madrina de lactancia de alguna mami. Le pedí ayuda y al cabo de unos días pude ponerme en contacto con ella.
Sandra vino a mi casa el mismo día que hablé con ella, no pudo ayudarme mucho, justo el peque se había dormido y no quería despertarle, pero me puso en contacto con Ana G, otra asesora de lactancia.
Ana G vino a mi casa la semana siguiente, recuerdo que ese día habíamos quedado con los amigos para que conocieran a David pero dado la urgencia del asunto, anulamos la visita de los amigos y le dije a Ana G que viniera cuando pudiese. Esa misma tarde vino a casa.
Lo probamos todo, posturas, probé a sacarme leche con el sacaleches y vi que salían dos chorritos de leche pequeñitos! Ahí ya me animé. Sacamos muy poquito pero probamos a engañar al peque echando gotitas de leche por el pecho. Mamó un par de segundos pero nada más. Como siempre lloraba desconsoladamente.
No lo conseguimos, pero le estaré siempre agradecida por haberlo intentado, era muy muy complicado que un bebé mamase después de apenas dos semanas de nacer, con toda la confusión entre pezoneras-biberón-chupete... ¿cómo iba a querer un pecho plano?

Ana G me recomendó que fuese al taller de San Marcelino, M.A. ya había empezado a trabajar esa misma semana así que le dijimos que sí que iríamos, pero un poco más tarde, no había nada que perder.. y tal vez algo que ganar. Sandra también me acompañaría ese día.
Llegamos y el taller estaba... LLENÍSIMO! Cuántas mamis! la mayoría dando teta...
Hablaban sobre alimentación complementaria, grietas, pezoneras... ay, pezoneras, esta es mi historia también.
No pude evitar ponerme nerviosa, se me cayó alguna lagrimilla... Las palabras se me aturullaban. No conseguía explicarme con claridad. Pero entonces Ana V hizo, para mí, el milagro.
Estuvimos un montón de rato, intentando que David se cogiera, pero qué difícil... cuántas manos en mi pecho, ahora el papá que coja al peque, que si ahora estira el pecho para aquí, ahora cógete el pezón así, pon al peque allá, ahora siéntate así...
Casi media hora después, con 6 manos lo conseguimos.

Mi bebé empezó a mamar a los 15 días de vida.

No podía creérmelo, estaba... FELIZ! Era una sensación... una mezcla de felicidad, euforia, de triunfo, la experiencia de la maternidad completa, la complicidad entre mi bebé y yo, poder ofrecerle mi alimento, el mejor alimento que podía darle, también era salud, era un momento íntimo entre mi bebé y yo.
Al fin... Gracias Ana V.

En casa ya, sentía que nada ni nadie podía pararme.
Sabía que al día siguiente estaría sola así que debía encontrar una postura para que David mamase sin ayuda de nadie. Encontramos la postura: yo totalmente tumbada en horizontal y él encima de mí, apenas sosteniéndolo. Realmente así fue como lo puse cuando nació. Literalmente le ponía todo el pecho en la boca.
La idea, según me dijo Ana V, es que David notase "algo" (el pezón) en la mandíbula superior para que empezase a mamar.
Y lo conseguí, muy a duras penas pero mamaba durante algunos segundos.
Confiaba en que poco a poco mamase cada vez un poco más, y un poco mejor.
Las pezoneras las tiré a la basura.
Aquel día además, se me ingurgitó un pecho. Por recomendación del taller de mi centro de salud, me saqué leche y vacié el pecho, pero por dios, vaya si estaba feliz! eso significaba que tenía tanta leche que se me había congestionado el pecho!!! Saqué apenas 40ml de un pecho. Sólo... Pero se lo di gustosamente en biberón.

Al día siguiente fui al taller de Mislata por recomendación de las chicas de San Marcelino. El peque mamaba con mucha dificultad para agarrarse, pero al final, algo parecía que mamaba, o eso pensaba yo.
La matrona de aquel ambulatorio me dijo literalmente: "con ese pecho así no va a mamar nunca". Cuando se fue a por unas pezoneras de Medela (pensaba por dentro.. otra vez no por favor) el peque empezó a mamar.
Lo que me trajeron después fue el Niplette, algo nuevo para mí. Lo probamos en el pecho que David no estaba mamando, y... sorpresa! Me salió un pezón... precioso! Molestaba un poco en el momento del estirón, pero funcionó.
Me alucinó, pero como había conseguido que el peque se cogiera a la teta no pensé en usarlo, ya me habían dicho que los bebés al succionar hacen que el pezón salga, así que no le di más importancia.

Pero entonces llegó la siguiente visita al pediatra, otra vez había perdido peso. Ya imaginaba que después de aquel experimento en el taller el peque había perdido peso, pero otra vez, tanto... Además aun tenía problemas en el enganche, así que los biberones no dejaron de fluir. Cada vez más y más y más...

Un viernes, no sé cómo, me derrumbé definitivamente. Había tenido revisión aquel día y con los biberones reglamentarios y el pecho "sólo" había engordado 100gramos en una semana. Cómo podía ser... Ni aun así me salían las cuentas.
Bueno, me harté de llorar. No podía evitar las lágrimas delante de mi pediatra. Me dijo que no me preocupase, que siguiera así y que esperase hasta el miércoles que era la siguiente revisión. Pero algo me decía en mi interior que había perdido la batalla. Y con mucho dolor lo acepté como buenamente pude.
Me ofrecieron ayudarme para la relactación, pero después de toda esta lucha durante 2 meses... Ya no.

Decidí que ya era suficiente, que quería verle feliz, alimentado, sano... Y que yo también debía disfrutar de la maternidad.

Al mes conseguí que mi bebé recuperase el peso al nacer, cuando lo normal era haberlo conseguido a la semana o a los pocos días de nacer.
Siempre, siempre lamentaré profundamente todo el sufrimiento que le hice pasar, aquellos meses en los que la maternidad, en vez de ser un regalo de la naturaleza, fue más bien algo doloroso, decepcionante y triste.

De esta experiencia me llevo el cariño de las personas, de aquellas que aceptaron escuchar mi historia, que me ayudaron como buenamente pudieron con su apoyo y ayuda desinteresada. Qué grande es poder conocer a personas así. Sentir que no estás sola.
Me llevo también el conocimiento, para poder ponerle remedio en un futuro. Yo no pierdo la esperanza.
He aprendido y sigo aprendiendo muchísimas cosas.
Sólo espero poder algún día vivir este sueño.


jueves, 6 de noviembre de 2014

Al ritmo de la sociedad

Hoy leí una noticia sobre una foto que ha sido muy criticada por lo visto en las redes sociales, que es la de una mamá recién graduada amamantando a su bebé: http://www.larazon.es/detalle_movil/noticias/7828488/una-mujer-amamantando-a-su-bebe-desata-la-polemica-en-facebook#.VFsQaIr2HCQ

Me da rabia que la lactancia materna se vea como un tabú cuando debería ser "lo normal". Me da una rabia infinita!
Me da rabia no haber podido conseguirlo por no haber recibido la ayuda adecuada al principio. 
Qué importante es tener a alguien a tu alrededor en el momento preciso que realmente sepa de verdad, te apoye y te ayude con los problemas iniciales.

Aparte de las dificultades iniciales que pueden surgir encima siendo la primera vez, primer hijo, postparto, cansancio... Los palos que da la sociedad son los que más daño hacen.

Por favor, si alguien lee esto... 
Busca ayuda si quieres amamantar a tu bebé!! Pasa de lo que diga la gente y lucha por tus derechos como madre.